
Sri Lanka ha sido un viaje inolvidable que llevaré siempre en mi corazón. Desde el momento en que llegué, sentí una sensación de paz y emoción, sabiendo que este viaje sería especial.
“Cómo desconectarse del mundo durante una semana”
Nos alojamos en Trebartha East, una casa circular de cuatro habitaciones situada en medio de una plantación de canela, donde los únicos sonidos eran los de la naturaleza. Sin embargo, a solo 10 minutos se encontraba Ahangama, un animado pueblo de surfistas, perfecto para cuando anhelábamos un poco más de actividad.


El aroma de este lugar es algo que nunca olvidaré. Me recuerda a la naturaleza, a la brisa del mar mezclada con el aroma de especias frescas y flores en flor. Es una fragancia que permanece en mi mente y me lleva de regreso a esos hermosos momentos.
Cada día era una nueva aventura: explorar paisajes impresionantes, sentir el calor del sol en mi piel y sumergirme en la belleza de este increíble país.
He disfrutado verdaderamente cada momento, permitiéndome relajarme, desconectarme y simplemente estar presente.
La comida ha sido absolutamente deliciosa. Cada plato fue una explosión de sabores, una combinación perfecta de especias e ingredientes frescos que me hicieron enamorarme de la cocina local. Cada bocado era como un nuevo descubrimiento, una muestra de la rica cultura y tradición de Sri Lanka.

"Cactus": ideal para tomar algo. Tiene acceso a la playa y un ambiente muy agradable. "Follow the White Rabbit": justo al lado de la playa y perfecto para cenar con vistas al atardecer.
Ahangama es un conocido lugar para practicar surf con olas y playas para todos los niveles. Si eres principiante o surfista de nivel intermedio, te recomiendo las playas que visitamos:
"Weligama": la mejor para principiantes. / "Kabalana": una playa más bonita, pero con corrientes más fuertes. | ¡Ambas playas tienen muchas tiendas de alquiler de tablas de surf y escuelas de surf!
Respiré profundamente y dejé que la atmósfera de paz llenara mi alma. Y al marcharme, me llevo los recuerdos más dulces: de risas, de serenidad, de la amabilidad de la gente y de la magia que hace de Sri Lanka un lugar tan especial.
Este viaje ha sido un regalo y no veo la hora de volver algún día.










